El caballo pasta de 14 a 16 horas al día y, al no ser rumiante, necesita triturar bien la hierba para aprovechar los nutrientes y evitar problemas como cólicos, delgadez o mal pelaje. Por eso los dientes son una parte clave de su anatomía y conviene revisarlos de forma rutinaria —al menos una vez al año— para corregir cuanto antes los problemas dentales.

Cómo es la dentadura del caballo

La boca del caballo tiene tres características:

  • Difiodonta: tiene dientes temporales (de leche) y permanentes. Hacia los 5 años ha perdido los temporales y la boca está "cerrada".
  • Heterodonta: cuatro tipos de dientes en dos arcadas. Los incisivos (delante) cortan el pasto; los caninos aparecen en el adulto (sobre todo en machos); premolares y molares trituran.
  • Hipsodonta: los dientes no paran de crecer durante toda la vida, unos 2–3 mm al año.

Señales de un problema dental

  • Al comer: come despacio y deja caer comida alrededor del comedero; puede acumular comida en la boca y tener halitosis.
  • Estado general: partículas de alimento sin digerir en las heces, pérdida de peso y de masa muscular, y pelaje apagado.
  • A la monta: mueve mucho la cabeza, se resiste a girar hacia un lado o cabecea en las paradas.

Anomalías frecuentes

Como el diente crece y se desgasta constantemente con la masticación lateral, ese desgaste —distinto en cada caballo— puede alterar la alineación. El mantenimiento iguala la longitud de los dientes; un sobrecrecimiento puede dañar el diente opuesto hasta provocar infección o su caída. Las patologías más habituales:

  • Anormalidades congénitas: braquignatismo ("pico de loro", maxilar más largo que la mandíbula) y prognatismo (lo contrario).
  • Ganchos y rampas en premolares y molares, que producen llagas y molestias con la embocadura.
  • Puntas de esmalte: crestas afiladas que lesionan el carrillo (arcada superior) o la lengua (inferior); se corrigen con el limado anual.
  • Dientes temporales retenidos: "de leche" que no se caen y conviene retirar si estorban la salida del permanente.
  • Diente de lobo: sale por delante de los premolares y, por su posición, puede chocar con la embocadura; suele extraerse.
  • Diastemas: espacios entre piezas donde se acumula alimento y aparecen infecciones; requieren limpieza periódica.

El tratamiento base es el limado o "arreglo" de boca al menos una vez al año, que rebaja las puntas y evita las lesiones.

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Para recordar
  • Los dientes del caballo crecen toda la vida y se desgastan con la masticación: requieren mantenimiento.
  • Comer despacio, perder peso o dar problemas a la monta son señales de un problema dental.
  • Una revisión y limado anual previene que pequeñas anomalías (puntas, ganchos, diastemas) se conviertan en problemas serios.

La información de este artículo es divulgativa y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante cualquier síntoma, revisa la boca de tu caballo con tu profesional de referencia.

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante cualquier emergencia, contacta con tu profesional de referencia.

AR
Sobre el autor

Ana Rivero

Veterinaria especializada en medicina equina con más de quince años de experiencia clínica en cuadras deportivas. Colabora con Equinvest en contenidos de salud y nutrición.