En las zonas cálidas y húmedas es común encontrar garrapatas en el entorno del caballo. Más allá de la molestia de la picadura, estas transmiten enfermedades peligrosas, y la piroplasmosis es una de las más importantes.

Qué es y cómo se transmite

La piroplasmosis está provocada por protozoos que invaden las células sanguíneas: Babesia caballi y Theileria equi. El vector son las garrapatas de los géneros Dermacentor, Hyalomma y Rhipicephalus, que viven en zonas húmedas y calurosas; por eso la enfermedad es más frecuente en verano (en algunas zonas, todo el año). La garrapata capta el parásito al picar a un caballo infectado, lo transmite a su descendencia y, al picar a un caballo sano, lo contagia. También puede transmitirse por transfusiones o por agujas y jeringas contaminadas.

Al multiplicarse, los parásitos rompen los glóbulos rojos, lo que provoca anemia, falta de oxígeno en los tejidos, ictericia (mucosas amarillas), fiebre y edemas.

Las fases de la enfermedad

Los síntomas no son específicos y varían según la fase:

  • Aguda: fiebre, respiración acelerada, mucosas congestivas o ictéricas (a veces con petequias), dolor abdominal, anemia y debilidad.
  • Subaguda: los mismos signos pero más leves, con fiebre intermitente, edemas ventrales, pérdida de peso y cólicos leves recurrentes.
  • Crónica: fiebre intermitente, marcada pérdida de peso, cólicos intermitentes, falta de rendimiento y bazo dilatado.

Tras recuperarse, los caballos pueden quedar como portadores asintomáticos y recaer ante inmunodeficiencias, estrés o trabajo intenso. En yeguas gestantes, los potros pueden nacer con anemia, ictericia y debilidad, o como portadores.

No existe un tratamiento que elimine el parásito: los caballos infectados no se "curan". Sí hay tratamiento para suprimir los síntomas —medicamentoso (lo evalúa el veterinario caso a caso) y de apoyo nutricional— y, sobre todo, prevención frente a las garrapatas.

Apoyo nutricional

Frente a la anemia, ayudan los suplementos ricos en hierro y vitaminas del grupo B, que favorecen la formación de glóbulos rojos. Y como el parásito daña el hígado, conviene un protector hepático.

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Para recordar
  • La piroplasmosis la transmiten las garrapatas y destruye los glóbulos rojos: cursa con anemia, fiebre e ictericia.
  • No tiene cura: los caballos quedan como portadores y pueden recaer con el estrés; la prevención frente a garrapatas es esencial.
  • El apoyo nutricional (hierro y vitaminas B, protector hepático) ayuda a sostener la recuperación, siempre con control veterinario.

La información de este artículo es divulgativa y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante fiebre, anemia o decaimiento, consulta de inmediato con tu profesional de referencia.

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante cualquier emergencia, contacta con tu profesional de referencia.

AR
Sobre el autor

Ana Rivero

Veterinaria especializada en medicina equina con más de quince años de experiencia clínica en cuadras deportivas. Colabora con Equinvest en contenidos de salud y nutrición.