El casco soporta enormes fuerzas de impacto y protege las estructuras internas, y su cuidado debe formar parte de la rutina diaria. Dentro del estuche córneo, la ranilla —esa estructura triangular en la zona de los talones— cumple una función doble: aporta resistencia frente a la compresión de la pisada y, sobre todo, ayuda a la circulación. Cada vez que el caballo apoya, comprime la ranilla y esta actúa como una bomba que facilita el drenaje de la sangre del casco.
Qué es la infección de ranilla
Es un proceso degenerativo que aparece en las lagunas laterales y central. Las bacterias atacan la queratina del casco y la zona pierde consistencia. El signo más característico, además del reblandecimiento, es una secreción negra y maloliente. Curiosamente, el caballo puede no mostrar molestia ni cojera, por lo que la revisión y limpieza diaria es clave para atajarlo a tiempo.
Si avanza, la infección puede alcanzar la suela, el cuerpo de la ranilla, la pared y el bulbo del talón; entonces sí aparecen dolor a la palpación, inflamación y cojera.
Los fallos de manejo que la favorecen
Hay una predisposición genética, pero la causa habitual es un fallo de manejo. Vigila estos puntos:
- Cuadra: una cama húmeda y sucia es el ambiente perfecto para las bacterias.
- Conformación del casco: un casco alargado con talones estrechos tiene una ranilla pequeña y un surco central estrecho, que acumula arena e irrita.
- Herraje o recorte: una herradura estrecha en los talones impide la expansión del casco y comprime la ranilla.
- Limpieza: sin limpieza regular, se acumulan restos de cama y humedad en la palma.
Tratamiento
Ante cualquier sospecha, avisa al veterinario para que marque la pauta. El tejido dañado debe legrarse hasta alcanzar tejido sano y aplicar después un antiséptico local (povidona yodada o un producto específico para la ranilla). Si el recorte ha sido extenso, pueden aplicarse soluciones antibióticas y, según el caso, vendar la zona.
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- La ranilla protege el casco y bombea la sangre en cada pisada: cuidarla es cuidar la circulación del pie.
- Su infección da una secreción negra y maloliente, a menudo sin cojera: la revisión diaria del casco la detecta a tiempo.
- La prevención es manejo: cama limpia y seca, buen herraje y limpieza regular; ante la duda, consulta y no la confundas con el canker.
La información de este artículo es divulgativa y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante dolor, inflamación o cojera, consulta con tu profesional de referencia y tu herrador.
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante cualquier emergencia, contacta con tu profesional de referencia.
