Las enfermedades infecciosas están muy presentes en la clínica equina y, en muchos casos, tienen una mortalidad alta o dejan secuelas de por vida. Por eso la prevención —un buen plan de vacunación y unas medidas sanitarias correctas— es un punto clave del manejo. Conviene recordar que toda enfermedad contagiosa es infecciosa, pero no toda infecciosa es contagiosa: cuando lo es, hay que aislar al animal afectado.

Gripe equina

Enfermedad respiratoria muy común causada por un virus altamente contagioso, que se transmite por estornudos, secreciones o ambientes contaminados. Con un periodo de incubación de 1 a 3 días, se propaga muy rápido. Cursa de forma repentina con fiebre muy alta (hasta 41 °C), tos que puede durar semanas, secreción nasal serosa y, a veces, ganglios submandibulares hinchados. Puede complicarse con una infección bacteriana secundaria y derivar en neumonía. Es más frecuente en caballos no vacunados y jóvenes (1–5 años), sobre todo en hipódromos y concursos.

Prevención: cuarentena de los animales que llegan nuevos y vacunación (dos dosis separadas 4–8 semanas y un recuerdo anual; dos veces al año en caballos que viajan o compiten mucho).

Herpesvirus equino (rinoneumonitis, EHV-1 y EHV-4)

Virus extremadamente contagioso que se propaga por secreciones nasales, contacto y utensilios contaminados. El EHV-1 provoca abortos y síntomas neurológicos; el EHV-4, sobre todo respiratorios (muy parecidos a la gripe).

  • Respiratoria: fiebre alta, secreción nasal y tos, con riesgo de complicación bacteriana.
  • Neurológica: falta de coordinación, debilidad de las extremidades posteriores, dificultad para defecar y orinar, letargia.
  • Abortiva: abortos tardíos (7.º–11.º mes), a veces sin síntomas previos en la yegua; los potros a término nacen débiles, con mal pronóstico.

Prevención: bioseguridad y cuarentena más vacunación (primovacunación al mes de vida, refuerzo a las 4 semanas y anual; yeguas gestantes en el 5.º, 7.º y 9.º mes). Vacunar al 80 % de la cuadra protege a toda la carga ganadera.

Fiebre del Nilo Occidental

Virus transmitido por mosquitos (que se infectan al picar a aves portadoras) y que afecta al sistema nervioso central, inflamando el tejido cerebral. Cualquier caballo es susceptible. Los síntomas incluyen letargo, depresión, pérdida de apetito, temblores o convulsiones, descoordinación, parálisis parcial, dificultad para tragar y pérdida de visión; puede ser mortal.

Prevención: vacunación (dos dosis separadas un mes y recuerdo anual, completadas antes de la estación de mosquitos), control de mosquitos (eliminar agua estancada, cambiar el agua de los bebederos) y reducir su contacto con el caballo (estabular al amanecer y atardecer, mosquiteras, evitar luces nocturnas en la cuadra).

Para recordar
  • Gripe equina, herpesvirus (rinoneumonitis) y fiebre del Nilo Occidental son las principales víricas del caballo, con alta mortalidad o secuelas.
  • El herpesvirus tiene tres caras —respiratoria, neurológica y abortiva— y el Nilo lo transmiten los mosquitos.
  • La defensa es siempre la misma: vacunación según pauta veterinaria, cuarentena de los animales nuevos y bioseguridad.

La información de este artículo es divulgativa y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Diseña el plan vacunal y de bioseguridad de tu cuadra con tu profesional de referencia.

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante cualquier emergencia, contacta con tu profesional de referencia.

AR
Sobre el autor

Ana Rivero

Veterinaria especializada en medicina equina con más de quince años de experiencia clínica en cuadras deportivas. Colabora con Equinvest en contenidos de salud y nutrición.