Las enfermedades infecciosas aparecen con más frecuencia cuando las medidas de prevención fallan. La vacunación, la higiene de las instalaciones y la detección temprana son las que reducen su aparición. Repasamos tres de las bacterianas más importantes.
Paperas equinas (Streptococcus equi)
Enfermedad altamente contagiosa muy común en la clínica equina. Se caracteriza por la formación de abscesos en los ganglios linfáticos del tracto respiratorio superior (alrededor de la garganta). Cursa con depresión, pérdida de apetito y fiebre (39–41 °C); al crecer los abscesos, aparece dificultad para tragar y, después, su rotura con salida de material purulento. En un pequeño porcentaje, los abscesos se diseminan ("papera bastarda"), lo que empeora el pronóstico.
Se transmite por contacto directo, por heces de portadores asintomáticos, por objetos contaminados e incluso por la ropa de las personas. La prevención se basa en aislar al animal ante la mínima sospecha (sigue siendo contagioso hasta 8 semanas tras la rotura de los abscesos) y avisar al veterinario para iniciar el tratamiento (antibióticos según la fase y antiinflamatorios).
Tétanos equino (Clostridium tetani)
Causado por la toxina de una bacteria presente en el suelo y el estiércol, que penetra por heridas abiertas y se multiplica en los tejidos dañados sin necesidad de oxígeno. Su neurotoxina afecta al sistema nervioso y es mortal en el 50–75 % de los casos.
La prevención es vacunación (desde potro, normalmente combinada con la gripe: primera dosis, segunda a las 4–6 semanas y recuerdo anual o bianual) y buen manejo en la cura de heridas. Ante una herida profunda, avisa al veterinario.
Rhodococcus equi
La causa más grave de neumonía en potros de 1 a 4 meses. No es la más común, pero sí muy importante por su alta mortalidad y el tratamiento prolongado. Se transmite por contacto con el patógeno presente en agua, arena y excrementos. Avanza de forma progresiva y es difícil de detectar hasta fases avanzadas: los potros se muestran febriles, letárgicos, con pérdida de apetito y frecuencia respiratoria aumentada; puede haber diarrea, tos y secreción nasal, con bronconeumonía y abscesos pulmonares.
La prevención pasa por evitar el hacinamiento y la mala ventilación, desinfectar las instalaciones (sobre todo tras un caso) y, sobre todo, el diagnóstico precoz con aislamiento y tratamiento, que reduce la contaminación de la cuadra.
- Paperas (Streptococcus equi), tétanos (Clostridium tetani) y Rhodococcus equi son tres bacterianas de consecuencias graves.
- El tétanos entra por las heridas y es mortal en la mayoría de los casos: la vacunación y la cura correcta de heridas son esenciales.
- Frente a todas, la receta es la misma: vacunación, higiene de instalaciones, aislamiento ante la sospecha y detección temprana.
La información de este artículo es divulgativa y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante fiebre, abscesos o una herida profunda, contacta con tu profesional de referencia.
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante cualquier emergencia, contacta con tu profesional de referencia.
