El caballo pasó de vivir en libertad y pastar más de 14 horas al día a llevar a una persona encima mientras realiza ejercicios concretos. Por eso el dorso —la zona donde se sienta el jinete— debe estar en buenas condiciones, y conviene saber detectar cuándo hay un problema.
Por qué importa tanto el dorso
El dolor de dorso es una lesión frecuente, sobre todo en caballos de alto rendimiento. Es una estructura compleja de nervios, músculos, tendones, ligamentos, cartílagos y huesos, con la médula espinal en su centro: todo movimiento del caballo se origina en los nervios de la médula. La columna funciona como un "arco y una cuerda" (el arco es la columna rígida; la cuerda, los músculos y ligamentos que la sostienen), así que un dolor en cualquier estructura del dorso repercute en todo el cuerpo, inhibe el movimiento, limita ejercicios y empeora la actitud hacia el trabajo.
Cómo detectarlo
Cuantificar el dolor en el caballo no es fácil: muchas veces solo se manifiesta como una bajada del rendimiento, algunos rinden pese al dolor moderado y otros tienen esa zona fisiológicamente más sensible. Ante la sospecha, lo indicado es llamar al veterinario.
- A pie de tierra: dificultad para levantarse, negarse a levantar las extremidades para limpiar los cascos, dolor al poner la silla, al cinchar o incluso al cepillar.
- A la monta: baja el rendimiento, resistencia al jinete, falta de impulsión, pérdida de flexibilidad en los laterales, "botarse", negarse a un ejercicio o mover bruscamente cabeza y cola.
El examen veterinario
Incluye la inspección visual al paso (en mano), a la cuerda al trote y al galope —buscando cojeras, fallos en los cambios de ritmo o arrastre de extremidades— y durante la monta (al poner la silla, al cinchar y en el trabajo). Con la palpación y manipulación de la columna se valora la restricción de movimiento y la hipersensibilidad (flexión, extensión, movilidad lateral). Después, pruebas como radiografías, ecografías o gammagrafía afinan el diagnóstico.
Prevención y tratamiento
Para prevenir: calentar el dorso a la cuerda antes de cargar peso, usar salva-dorsos, asegurar que la musculatura dorsal está bien desarrollada antes de un esfuerzo intenso, y revisar la boca (algunas anomalías dentales provocan molestias de dorso por el cabeceo). El tratamiento es amplio: desde el descanso en prado o paddock a antiinflamatorios (orales, intravenosos o infiltraciones) y terapias complementarias como fisioterapia, osteopatía o tratamientos naturales.
Dolophyt — apoyo antiinflamatorio natural
Extractos de plantas con propiedades antiinflamatorias y analgésicas (Filipendula ulmaria o reina de los prados, y regaliz) que ayudan a aliviar el sistema musculoesquelético y a aportar comodidad y flexibilidad al caballo.
- El dorso es una estructura compleja: su dolor afecta a todo el caballo y suele notarse como una bajada de rendimiento.
- Vigila las señales a pie de tierra (silla, cincha, cepillado) y a la monta (resistencia, falta de impulsión, movimientos bruscos).
- Previene calentando el dorso y desarrollando su musculatura; el diagnóstico y el tratamiento (incluida la fisioterapia) los guía el veterinario.
La información de este artículo es divulgativa y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante un dolor de dorso persistente, consulta con tu profesional de referencia.
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante cualquier emergencia, contacta con tu profesional de referencia.
