Cuando llega el calor es habitual encontrar caballos más inquietos, con lesiones en la zona de la crin y la cola. A diferencia de otras dermatitis (atópicas, por sarna…), la dermatitis estival equina tiene una presentación muy clara: aparece en una época concreta del año y desaparece el resto.
Qué es la dermatitis estival equina
Es un problema de la piel derivado de una hipersensibilidad a la picadura de un mosquito del género culicoides (concretamente, las hembras). Tiene una estacionalidad muy marcada —finales de primavera, verano y principios de otoño— porque estos mosquitos se reproducen en zonas de gran humedad; con frío o sequedad, las larvas no se desarrollan.
Al picar, el mosquito introduce una proteína que el organismo detecta como extraña. El sistema inmune reacciona liberando histamina de forma descontrolada, lo que provoca el picor y el enrojecimiento. Según la cantidad de histamina y la sensibilidad del caballo, las lesiones van de 2–3 mm hasta 20–40 cm. El picor lleva al caballo a rascarse o morderse, y eso deriva en pérdida de pelo, descamación y, de forma crónica, engrosamiento de la piel; las heridas pueden sobreinfectarse con bacterias. Las zonas típicas son la base de la crin y la cola, y a veces cara, pecho, interior de los muslos y vientre.
Qué caballos la sufren
Ni la capa ni el sexo condicionan la enfermedad: todas las razas son susceptibles. Sí existe predisposición genética individual, y suele aparecer entre los 2 y los 4 años. Tiende a empeorar con los años: la primera picadura no estimula al sistema inmune, pero a partir de la segunda la reacción es cada vez mayor.
Prevención: la clave está en evitar la picadura
Prevenir la dermatitis estival es, sobre todo, controlar los insectos. La estrategia se apoya en tres frentes:
- Manejo del prado y los horarios: evita que el caballo esté en el prado al amanecer y al atardecer (las horas de mayor carga de mosquitos) y mantén el prado limpio.
- Acondicionamiento de la cuadra: higiene, mosquiteras en ventanas y ventiladores (las corrientes de aire ahuyentan a los mosquitos) y repelentes pulverizados en las paredes (cuidando que no caigan en bebederos ni comederos).
- Protección del caballo: mantas finas y máscaras antimoscas para impedir que el mosquito se pose.
Productos para prevenir y aliviar
Garlic Powder — repelente desde dentro
Suplemento de ajo formulado para caballos: tras absorberse, se exuda por los poros y repele moscas y mosquitos con su olor. Además, el ajo tiene una acción beneficiosa conocida sobre el sistema inmune y circulatorio.
Pody — repelente en spray
Repelente de insectos en pulverizador, el método más utilizado para evitar la picadura directa sobre el caballo: fácil de aplicar y con buenos resultados.
Derm 14 — gel para el picor
Gel hidratante y refrescante para aliviar el picor, especialmente en la zona de la crin y la cola.
Equderm Plata — cuidado tópico de la dermatitis
Formulación de uso tópico para el cuidado de la piel en caballos con dermatitis alérgicas. Como prevención, conviene empezar un mes antes del verano y aplicar dos veces al día en las zonas afectadas hasta su absorción.
Como apoyo nutricional, los aceites ricos en omega 3 y 6 —Curragh Carron Oil u Ovega— ayudan a reparar la barrera cutánea por su acción antiinflamatoria; y Equizal, enriquecida con cera de abeja, árbol de té, zinc y lanolina, protege e hidrata la piel.
- La dermatitis estival es una hipersensibilidad estacional a la picadura del mosquito culicoides: pica, libera histamina y desencadena el rascado.
- La prevención manda: manejo de horarios y prado, cuadra acondicionada (mosquiteras, ventiladores) y protección física (mantas y máscaras).
- Garlic Powder (interno), Pody (externo), Derm 14 y Equderm Plata ayudan a prevenir y aliviar; empieza antes de que llegue el calor.
La información de este artículo es divulgativa y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Si las lesiones se infectan o no mejoran, consulta con tu profesional de referencia.
Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante cualquier emergencia, contacta con tu profesional de referencia.
