Los arestines —también llamados mud fever o "fiebre de barro"— son una afección muy común que afecta sobre todo a la piel de la porción distal de las extremidades, especialmente en animales que viven en ambientes de gran humedad. No es una enfermedad grave, pero su tratamiento es insidioso y a menudo lleva a la frustración de propietarios y veterinarios.

Por qué aparecen

La piel sana está protegida por varias capas que forman una barrera física y mantiene una flora en equilibrio. Cuando se daña —por cortes, heridas o la irritación de la humedad—, esa barrera se rompe y permite que las bacterias infiltren la piel e inicien una infección. Los arestines son principalmente una dermatitis provocada por la bacteria Dermatophilus congolensis, que junto a la humedad y a pequeñas heridas alcanza capas profundas de la dermis y se multiplica. A menudo se suman hongos, lo que complica el tratamiento.

Cómo reconocerlos

Lo bueno es que los signos son fáciles de identificar, así que el diagnóstico suele ser rápido:

  • Comienzan como una leve dermatitis con irritación de la cuartilla (también talones y zonas superiores).
  • Pérdida de pelo y enrojecimiento de la zona.
  • Formación de costras que cubren el área y pueden generar grietas y fisuras profundas.
  • Dolor intenso, que aumenta con la gravedad y puede provocar cojera e inflamación de la extremidad.
  • Si la infección avanza, aparece exudado serosanguinolento o purulento.

Tratamiento: primero, el manejo

Lo primordial es cambiar el manejo para que el animal deje de estar en contacto con la humedad y el barro: sin eliminar la causa no hay mejoría. Mantén las camas limpias, cuida la higiene de cascos y materiales, y evita los paddocks encharcados (a veces hay que estabular para frenar las lesiones). Y detéctalos cuanto antes: las lesiones incipientes son mucho más fáciles de corregir.

Una vez diagnosticados:

  1. Depila bien la zona para que no acumule humedad.
  2. Lava y desinfecta levantando las costras con un jabón desinfectante (clorhexidina o povidona yodada).
  3. Seca perfectamente la zona con papel absorbente o un paño.
  4. Sé muy cuidadoso: la piel está sensible y duele; evita el dolor innecesario.
  5. Aplica cremas protectoras y calmantes para que la piel recupere el equilibrio; puedes vendar tras la pomada para prolongar su acción y, al mejorar, dejar la zona destapada para que seque.
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Para recordar
  • Los arestines son una dermatitis de las cuartillas (Dermatophilus congolensis) ligada a la humedad y el barro.
  • El primer tratamiento es el manejo: secar y sacar al caballo del ambiente húmedo; sin eso no hay mejoría.
  • Limpia, desinfecta y seca la zona, y usa cremas protectoras; detéctalos pronto, cuando son fáciles de corregir.

La información de este artículo es divulgativa y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Si las lesiones son extensas, dolorosas o no mejoran, consulta con tu profesional de referencia.

Este artículo tiene fines divulgativos y no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento de un veterinario colegiado. Ante cualquier emergencia, contacta con tu profesional de referencia.

AR
Sobre el autor

Ana Rivero

Veterinaria especializada en medicina equina con más de quince años de experiencia clínica en cuadras deportivas. Colabora con Equinvest en contenidos de salud y nutrición.